Documentos presentados por los fiscales de tras el arresto de los cinco adultos que mantenían a 11 menores de edad en condiciones infrahumanas en un asentamiento improvisado en medio del desierto en Nuevo México, y en donde además la policía ha encontrado los restos de otro niño pequeño, eran entrenados para perpetrar masacres en escuelas.

Amalia-Nuevo-México-campamento

A lo anterior se suma la acusación de que el lugar habría sido refugio de extremistas armados que se proponían crear célula de niños para cometer matanzas en escuelas.

Un área de un campamento improvisado en Amalia, Nuevo México, donde según las autoridades se habría estado entrenando a niños que vivían en condiciones infrahumanas por el nivel de pobreza, malnutrición, suciedad y aislamiento en el que se encontraban, en el uso de armas de fuego. para que cometieran luego tiroteos en escuelas.

Uno, que el supuesto líder de ese asentamiento, Siraj Wahhaj, había estado entrenando a esos menores en el uso de armas de asalto para cometer tiroteos en escuelas, según se revela en documentos presentados por los fiscales que llevan caso, fue detenido junto con otras cuatro personas.

Los adultos detenidos han sido vinculados, de acuerdo al periódico New York Post, al controversial líder religioso islámico de Brooklyn (Nueva York) Siraj Wahhaj, padre y homónimo del principal detenido en ese campamento de Nuevo México. Ese religioso ha sido ligado, aunque no se le ha acusado por ello, con el ataque con bombas que se perpetró en 1993 contra el World Trade Center neoyorquino.

Las otras cuatro personas arrestadas junto a Wahhaj hijo, un hombre y tres mujeres, al parecer eran también parientes, como lo habrían sido también en diverso grado los 12 niños que vivían con ellos.

La historia del rescate de los 11 menores y el hallazgo del cuerpo de otro comenzó con la denuncia que, en diciembre de 2017, hizo Hakima Ramzi, sobre la desaparición de su hijo Abdul-Ghani. El menor es hijo de Wahhaj y padecía una discapacidad mental. El niño le habría sido quitado a Ramzi, que vive en Georgia, por Wahhaj y por ello se le consideraba secuestrado.

Aunque en ese momento no se sabía, el niño fue presumiblemente llevado al campamento de Amalia, Nuevo México, donde vivían los otros 11 menores y los parientes de Wahhaj en condiciones de extrema pobreza e insalubridad.

En el campamento se hallaron numerosas armas de fuego, entre ellos un rifle de asalto y se cree, de acuerdo a la WJHG, que en las inmediaciones del lugar había un campo de tiro. Aún no se ha confirmado oficialmente que los restos encontrados sean los del niño Abdul-Ghani ni, en su caso, las causas de su fallecimiento. Pero habría indicios para creerlo así, como también los hubo –en algo que ha sido criticado- de que tanto ese menor fallecido como los otros podrían haber sido salvados anticipadamente.

Como comenta la televisora CNN, los propietarios del terreno en el que se ubica el campamento improvisado alertaron en abril pasado que pensaban que el menor Abdul-Ghani, reportado como secuestrado, se encontraba allí. Lo habían visto en el lugar desde enero, pero fue cuando supieron del reporte del secuestro que avisaron a la policía de sus sospechas.

Pero la policía de la localidad, el Condado de Taos, Nuevo México, no hizo nada entonces. Se afirma que su pasividad se debió a que entonces el alguacil del lugar no creyó que existiera causa probable para realizar un registro de ese campamento, pues tras ciertas tareas de vigilancia no pudo identificarse que Abdul-Ghani estuviese allí.

Con todo, cuando los oficiales comenzaron a recibir reportes de la mala condición de los menores decidieron actuar y lograron obtener una orden de búsqueda. Fue allí cuando hallaron y rescataron a los 11 menores y detuvieron a los cinco adultos. Pesquisas posteriores dieron con los restos de un niño y se identificó la cuestión de las armas y las presuntas intenciones hostiles.

Por añadidura, para dar más contexto a lo que allí se vivía, en una orden de arresto contra Wahhaj se afirma que este le dijo a Ramzi que iba a realizarle un exorcismo a su hijo porque pensaba que estaba poseído por el demonio, aunque la madre del menor luego precisó, de acuerdo a CNN, que el padre pensaba realizar a su hijo la ruqya, una práctica islámica de exorcismo, oración y sanación.

El proceso judicial contra Wahhaj y los otros acusados está en marcha y habrá que esperar para conocer más detalles del caso y del estado de los 11 niños rescatados, corroborar la identidad del cuerpo del menor fallecido y establecer sus posibles resoluciones ante los diversos casos. Pero, en todo caso, lo que se conoce ya por las acusaciones citadas y por los diversos testimonios y alertas sugiere un escenario estremecedor.

Cabe esperar que los menores logren recuperarse de sus padecimientos y que, en caso de que en efecto hubiesen sido indoctrinados hacia la violencia, puedan encontrar orientación y atención que les permita continuar su vida de forma auspiciosa y pacífica. Su historia, en todo caso, ha causado ya severa consternación.