El mundo está envejeciendo

Dra. Susan Grillo Arana

“¡Es horrible la vejez!”. Esas fueron las palabras que mi abuela materna, una de las personas más importantes en mi vida, me confesó mirándome fijamente a los ojos y con un tono confidencial. Continuó con su revelación diciéndome que no había nada de bueno en la vejez. Sus palabras se quedaron guardadas muy dentro de mí, resurgiendo a la superficie siempre que me encontraba en una situación que lo ameritara y haciéndome reflexionar y cuestionar si verdaderamente lo que mi abuela había dicho era cierto, si todos los adultos mayores pensaban de esa manera, si yo me sentiría así cuando llegara a esa etapa.

La semilla de la vejez plantada en mí por mi abuela, años después me llevó a cuestionar la vejez. A preguntar de manera profunda y más allá de definiciones estáticas y ensayadas ¿qué es la vejez? La decadencia biológica de un ser humano comienza desde los 25 años de edad. A partir de este tiempo, el cuerpo comienza a tener cambios que son posteriormente conocidos como típicos del envejecimiento. No obstante, la definición internacional de vejez otorgada por la Organización Mundial de las Salud establece que una persona será considerada Adulta Mayor a partir de los 60 años. Es decir, 35 años después de que su proceso de envejecimiento ha comenzado.hussey

A pesar de que actualmente tanto las instituciones, como las actividades económicas y los individuos mismos utilizan los 60 años como referencia para la vejez, esta referencia se está volviendo obsoleta y un símbolo de generación de problemas en la sociedad. Debido a los grandes avances médicos, tecnológicos y de salud, hoy en día la esperanza de vida de los humanos crece y crece, permitiendo que un mayor número de personas vivan más tiempo en la etapa conocida como vejez e incluso sean capaces de rebasar edades como los 100 años.

Pero, ¿qué representa el que las personas puedan vivir más años pero la edad de la vejez continúe siendo la misma? Primero que nada, tiene repercusiones individuales. A lo largo de nuestras vidas, en la escuela, la familia y el trabajo, nos enseñan que a los 60 años podremos retirarnos de trabajar y vivir cómodamente los siguientes 10 a 15 años que tengamos de vida. No obstante, debido a los cambios demográficos que existen, ahora las personas, después de su retiro podrán llegar a vivir hasta 40 años más. Ante esta situación no existe ninguna clase de preparación individual que nos permita estar listos para pasar casi un tercio de nuestras vidas en una etapa usualmente llena de prejuicios y limitaciones, tanto sociales como personales.

En segundo lugar, las repercusiones también serán a nivel social. De acuerdo con estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, en 2012 el porcentaje de población adulta mayor en el mundo era de 11.5%; se prevé que para 2050 este porcentaje incremente más del doble a 21.5%. La misma situación se presenta en México e incluso con un incremento más pronunciado. Basado en estimaciones del INEGI, en 2012, el 9.3% de la población estaba compuesta por adultos mayores, y se tiene contemplado que para 2050, el porcentaje de adultos mayores en México sea de 21.5%, ¡casi el triple! El envejecimiento general de la población presenta diversos retos en todos los niveles sociales, económicos y políticos, tanto de México como del mundo.

Por último, el envejecimiento de la población representa un cambio en la interacción intergeneracional. El hecho de que el porcentaje de adultos mayores aumente y el porcentaje de niños pequeños disminuya, creará diferencias entre la dinámica social de las generaciones lo cual también afectará los ciclos económicos. La falta actual de una sensibilización y preparación para la vejez, ocasiona que las generaciones más jóvenes vean esta etapa como algo externo a ellos y por lo tanto se genere un clima de marginación hacia los adultos mayores que afecta su calidad de vida y que se transmite de generación en generación.

Senior Couple on Bikes

Es cierto, la vejez, es un reto. Pero contrario a lo que mi abuela materna me confesó, la vejez no tiene por qué ser horrible. Al conocer los retos que la vejez presenta y las condiciones individuales y sociales en las que desarrollamos esta vejez, es posible, como individuos, prepararnos de acuerdo a nuestras características personales para vivir una vejez saludable y valiosa. Al comprender la vejez como un proceso poliédrico, es decir, como un suceso que influye en todos los aspectos de nuestras vidas, es posible modificar algunas de nuestras acciones y hábitos para incrementar las consecuencias positivas que conlleva la vejez. Incluso, podemos ir más allá de los aspectos individuales, podemos modificar nuestra percepción de la vejez, trabajar con las generaciones actuales de adultos mayores para mejorar sus condiciones de vida, y buscar la convivencia y cooperación intergeneracional para asegurar que tanto las generaciones actuales como futuras perciban y vivan una vejez activa y plena.