Denuncia FTE saqueo indiscriminado de Pemex

 

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de enero (AlmomentoMX).- Seguramente sabrás que los precios del petróleo en todo el mundo han caído drásticamente en el año. También habrás escuchado que los precios de la mezcla mexicana de crudo están por los suelos. Lo que no escuchamos tan a menudo es que nuestro volumen de producción está cayendo de manera también impresionante. De hecho, desde junio de 2015 ya no somos exportadores netos de petróleo. Sí, así como lo leíste: desde junio de ese año importamos más hidrocarburos de los que exportamos. ¿Cómo llegamos a esto?

El origen de la época dorada de México como un país petrolero puede rastrearse al sexenio de José López Portillo, quien anunció la necesidad de “acostumbrarnos a administrar la abundancia” tras el descubrimiento del segundo pozo más grande del mundo, el famoso Cantarell, en las costas de Campeche. En ese momento comenzó la petrolización de nuestra economía: los ingresos provenientes de la venta del crudo permitieron financiar una cantidad colosal de programas de gobierno.

Sin embargo, la abundancia no duró para siempre. En el año 2000 el gobierno observó una caída en la producción de crudo y gas natural de los pozos del complejo de Cantarell, por lo que se decidió forzar la producción del yacimiento mediante la inyección de nitrógeno (una técnica común en campos maduros). Así, se detonó la producción en el complejo pero al mismo tiempo se redujo su vida útil.

El gobierno tenía razones económicas para hacerlo: mientras que en 2003 el precio por barril de crudo se ubicaba en el mercado internacional en 23 dólares, en 2008 la cifra ya había pasado los 140 dólares. La mala noticia: para ese mismo año comenzaba a ser irreversible la caída en la producción de Cantarell.

Cuando fue definitiva la caída de Cantarell, el gobierno centró sus esfuerzos en incrementar la producción del segundo mayor yacimiento del país, el Ku-Maloob-Zaap, que en 2009 se volvió el principal campo mexicano. Desafortunadamente, su volumen de producción no alcanza a cubrir los 900,000 barriles al día, lo que lo deja muy lejos de la época dorada de Cantarell: cuando producía poco más de 2 millones de barriles al día.

En julio de este año Cantarell produjo tan sólo 0.2 millones de barriles diarios (mbd), lo que significa una caída estrepitosa de 91% desde diciembre de 2003, cuando produjo su máximo histórico de 2.1 mbd. Hoy en día México produce en el total de sus campos un promedio alrededor de los 2.2 mbd.

Algunas voces insisten en que recuperar la posición de potencia petrolera pasa por asignar más recursos a Pemex. Sin embargo, mayor inversión no siempre significa mayor producción. Según datos de la paraestatal, las reservas probadas actuales de petróleo en el país garantizan el aprovisionamiento hasta por 10 años. Estas reservas se encuentran en yacimientos explotables con los recursos tecnológicos con los que se dispone actualmente. Por ello, el incremento en la producción de Pemex depende en gran medida de las reservas existentes de crudo y no exclusivamente de la capacidad extractiva de la empresa.

La única forma de recuperar para México el título de potencia petrolera es explotando los yacimientos de aguas profundas, como el Trión 1, cuyo descubrimiento fue anunciado a finales del sexenio de Felipe Calderón. Sin embargo, harían falta muchos yacimientos de ese tamaño para cubrir la ausencia del otrora gran gigante mexicano, Cantarell, y que hoy es sólo el espejo de la condición despetrolizada de nuestra economía.

El gobierno de Peña Nieto dice que “rescatará” a Pemex con 73 mil 500 millones de pesos. Las condiciones son no utilizar esos recursos para la inversión productiva y sí para el pago de deudas con proveedores y contratistas. Apenas a principio de este año se recortó el presupuesto a Pemex en 100 mil millones de pesos.

Para el gobierno, el problema deriva de la baja en los petroprecios y menores ingresos obtenidos. Omite la secular corrupción de empresa y sindicato y, sobre todo, la antinacional política petrolera seguida desde hace décadas. No se puede rescatar lo que ha sido deliberadamente destruido.

Primero la saquean y, luego, anuncian su rescate. ¿Es cierto eso? Lo primero sí, lo segundo, no. Pemex ha sido saqueada drásticamente desde hace más de cuatro décadas por los gobiernos en turno. Pero nunca como lo ha hecho Peña Nieto, señalaron el Frente de Trabajadores de la Energía (FTE).

El FTE ha reiterado que Pemex es la única empresa (antes industria) petrolera del mundo sujeta a tal depredación. Los gobiernos le quitan más de lo que gana y, mientras más gana, más le quitan. Con tan cuantiosos recursos aportados, Pemex ha financiado al Estado, pero al mismo tiempo, ha sido destruida gradualmente.

Con Peña Nieto se ha llegado al exceso. El saqueo es descomunal con toda la intención de quebrar a Pemex, apenas un año después de la reforma energética que desnacionalizó, a Pemex y a CFE, para entregarlas al capital imperialista.

Contrastantemente, en el contexto de los bajos precios internacionales del petróleo crudo de exportación, baja en los volúmenes de producción y exportación, TODAS las pérdidas las ha asumido Pemex y más aún. Como si fuera poco, el gobierno de Peña procedió a varios recortes presupuestales afectando, principalmente, a la petrolera.

En 2015 fueron varios recortes (por 120 mil millones de pesos) y, en 2016, el último fue de 100 mil millones de pesos. Con ello, la petrolera fue “retirada” de los proyectos de exploración y producción asignados en la Ronda 0 y se le prohibió expresamente participar en las siguientes fases de la Ronda 1.

Al mismo tiempo, se pactaron acuerdos con fondos financieros buitres y hasta se cabildea para ofrecer la venta de activos. Eso lo hace Luis Téllez, connotado personero del imperio.

En suma, el gobierno ha venido incapacitando a Pemex, endeudándola en exceso y quebrándola técnica y financieramente.

Ahora, el gobierno salió ante los medios para declarar que “rescatará” a Pemex.

“El gobierno federal anunció un rescate financiero para resolver la liquidez de Pemex por 73 mil 500 millones de pesos en dos partes: a partir del 15 de abril se le hará una aportación por 26 mil 500 millones, más una facilidad por 47 mil millones de pesos para el pago de pensiones y jubilaciones durante este año. Además, se modificará el esquema fiscal de la petrolera para reducirle la carga tributaria y elevar sus ingresos”.

El subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, Miguel Messmacher Linartas, condicionó el apoyo “a un compromiso de Pemex de reducir su pasivo circulante por el monto de la ayuda, y no utilizarlo para gasto corriente, es decir, al pago de salarios, así como para el pago de la deuda con proveedores y contratistas. Pero sobre todo, gestionar adecuadamente sus pasivos para asegurar que ese tipo de adeudos se mantengan en niveles sostenibles a futuro”.

“El funcionario calculó que las medidas de apoyo planteadas para la petrolera mexicana, tanto en efectivo como por el impacto de la mejora del régimen fiscal, alcanzarán un monto de 123 mil 500 millones de pesos. Aclaró que el apoyo a la petrolera no modifica el recorte presupuestal por 100 mil millones de pesos que se le aplicó este año”.

El llamado “rescate”, entonces, no es tal. El recorte presupuestal a Pemex de 2016 es mayor a los 73 mil 500 millones de pesos del “apoyo” y, con los de 2015, serían el triple de ese “apoyo”. Es decir, lo que ahora ofrece el gobierno a Pemex ya se lo recortó y en mayor cuantía.

Por lo demás, en todos los casos Pemex está obligada a NO realizar inversiones productivas, los recursos ni siquiera le alcanzan para ello. Pero aún con el “apoyo” no podrá cumplir siquiera el pago pendiente a contratistas y proveedores.

Con esa ayuda, dijo Messmacher, “hay Pemex para rato”. Será para un “ratito”. El empleado de Videgaray dijo que “Pemex enfrenta una serie de problemas de liquidez, no de solvencia, derivado de la profunda caída en los precios internacionales del crudo, las condiciones económicas adversas que atraviesa el sector hidrocarburos a nivel internacional y el agotamiento de distintos yacimientos han debilitado su situación financiera”.

Por supuesto, es una visión superficial y falsa. Pemex está descapitalizada, sus activos valen menos que su deuda. Y, eso, no es de ahora ni porque hayan bajado los petroprecios. Ese problema se debe a los hechos que deliberadamente omite el gobierno pero que ejecuta puntualmente.

“En paralelo, continuó Messmacher Linartas, la Secretaría de Hacienda autorizó modificaciones al régimen fiscal de Pemex que podrán traducirse en una disminución por alrededor de 50 mil millones de pesos en el pago de impuestos de la petrolera, al establecerse un nuevo cálculo para la deducibilidad por los costos de exploración y extracción de hidrocarburos en áreas terrestres y aguas someras”.

El nuevo cálculo es una faramalla porque, en esencia, se mantiene el mismo esquema depredador. Reducirle a Pemex 50 mil millones en el pago de impuestos es una burla que no tiene impacto apreciable. ¿De qué servirá reducirle 50 mil millones si el gobierno le decomisa alrededor de 1 billón de pesos anuales? Además, las pérdidas reportadas en los Resultados consolidados cada vez son mayores y alarmantes. Con Peña Nieto Pemex está, verdaderamente, en desgracia.

El problema, evidentemente, no es de cálculo sino de política, lo que se requiere es otro régimen fiscal. Pero más importante, es otra política petrolera, la oficial es antinacional.

Peña Nieto ya quebró a Pemex

A los inversionistas privados, Pemex informó (en www.pemex.com, febrero de 2016) que, en 2012, los ingresos totales de la petrolera ascendieron a 126.6 mil millones de dólares, iniciándose una reversión sin precedente. Las ventas fueron de 123.0 mil millones de dólares en 2013, 107.8 mil millones en 2014 y 81.5 mil millones de pesos hacia el fin del tercer trimestre de 2015. Esto, es una drástica caída no explicada que empezó antes de la reforma energética privatizadora y de la caída en los petroprecios.

Sobre la evolución del estado de resultados, el Rendimiento antes de impuestos y derechos, que alcanzó su máximo en 2013-14, empezaba a declinar. Lo mimo el EBITDA (Ingresos antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización). En ambos rubros, antes de la reforma, Pemex era líder mundial con indicadores superiores a cualquier otra petrolera.

También informó que, “de 2009 a 2014, los impuestos y derechos han representado el 118% de rendimiento de operación y 129% del rendimiento antes de impuestos y derechos. Esta situación también supera a las demás petroleras, nadie opera de esa manera absurda.

En 2012, los Resultados financieros de Pemex (en www.pemex.com) indicaban que, las Ventas totales fueron de 1 billón 649 mil 90 millones de pesos. El EBITDA fue de 1 billón 145 mil 300 millones de pesos.

El Rendimiento bruto fue de 819 mil 800 millones de pesos. El Rendimiento de Operación de 908 mil millones de pesos. El Rendimiento antes de impuestos y derechos de 907 mil 900 millones de pesos. Los impuestos y derechos fueron de 902 mil 900 millones de pesos, esto es, el 99.45% del Rendimiento.

En el Informe de Estados Financieros Consolidados al 31 de diciembre de 2013 (en www.pemex.com) se informó que:

El total de ingresos de Pemex ese año, por concepto de ventas y servicios (ventas netas), fue de 1 billón 608 mil 204 millones 625 mil pesos.

El Rendimiento bruto fue de 768 mil 589 millones 452 mil pesos. El Rendimiento de Operación fue de 727 mil 622 millones 229 mil pesos. El rendimiento antes de impuestos, derechos y aprovechamientos fue de 694 mil 835 millones 635 mil pesos. NO se reporta el EBITDA.

El total de impuestos, derechos y aprovechamientos ascendió a 864 mil 896 millones 062 mil pesos. Es decir, el 124.47%, o sea, más del Rendimiento obtenido en el año.

Consecuentemente, hubo una (pérdida) en el Rendimiento neto del año de 170 mil 058 millones 427 mil pesos.

Esto ha cambiado drásticamente para empeorar. Todo empezó a ocurrir ANTES de la reforma de Peña Nieto y antes de la caída en los precios del petróleo de exportación. Después, es la debacle. Pemex sigue con un alto nivel de ingresos, pero sus pérdidas son cada vez mayores. De manera que se habla de rescatar algo que ya está destruido.

Corrupción generalizada

La burocracia de Pemex informó que el “apoyo” servirá para hacer frente a sus adeudos contraídos con proveedores y contratistas en 2015 y mejorará su situación financiera este año y hacia delante, señalaron el Frente de Trabajadores de la Energía (FTE).

“Pero sobre todo, dijo, fortalece las perspectivas de Pemex y lo consolidan como un socio atractivo y confiable para desarrollar la industria energética nacional y seguir siendo la empresa más emblemática de México”.

¡Vil demagogia barata! El “socio atractivo” que buscan consolidar es para ofertar a Pemex al capital privado en las condiciones que este quiera y cuando quiera.

De la corrupción en Pemex, nada. De la política petrolera antinacional, tampoco nada. Que Lozoya, anterior director de Pemex, esté involucrado en los paraísos fiscales denunciados por los papeles de Panamá, ni una palabra. Y de la privatización y entrega del patrimonio energético a las transnacionales, ni media palabra.

De manera que no hay ningún rescate, lo que hay es la destrucción oficial, deliberada y acelerada, de Pemex.

AM.MX/fm