Segunda presentación de Feist en el DF.
Por: Christian Lejarazu
“¡BUENAS NOCHES MÉXICO! ¿CÓMO ESTÁS?”
Las primeras palabras que Feist regalaba ante un foro completamente lleno, y al que canción con canción iría enamorando con su estilo único hasta conseguir numerosos “¡Te amo Feist!”
La promesa de una espectacular presentación la noche anterior, llena de sorpresas y calidad musical era la antesala de cientos de personas que veían como lentamente pasaban los minutos que marcarían las 10 de la noche para que la canadiense saltara al pequeño e íntimo escenario en pleno centro de la Ciudad de México. En el fondo, dos de los integrantes de la banda musicalizaban en vivo un cortometraje que critica la vida moderna y las interacciones humanas, caracterizadas por maniquís terroríficos. Sin embargo, los asistentes no tenían la mínima intención de prestar su concentración y euforia a otra cosa que no fuera el momento en que Feist saliera al escenario.
Dicen que toda espera tiene su recompensa, y puntual como su sangre norteamericana se lo dicta, la originaria de Nueva Scocia, en la costa atlántica de Canadá, se presentó junto a sus músicos en el hermoso Teatro Fru Fru, el cual parecía estar hecho a la medida para ellos.

Sonaron las primeras notas de “The Undiscovered First” y el público enmudeció ante la belleza de la voz de Leslie Feist, capaz de cautivar al más ácido de los presentes. Asombro, incertidumbre y definitivamente expectación son solo algunas de los sentimientos que invadieron el foro durante los 5 minutos que dura la canción. El nuevo álbum de la virtuosa cantante “Metals” está hecho para ser tocado en vivo, y ella estaba dispuesta a demostrarlo hasta la última nota.
“A commotion”, “The Circle Married the Line”, “Comfort Me” y varios grandes temas de su nueva producción discográfica fueron ampliamente recibidos por sus seguidores mexicanos, quienes corearon y aplaudieron cada movimiento de Leslie, aprobando esta nueva dirección musical que ha tomado su carrera. Ese pop “bonito” con el que se dio a conocer hace algunos años fue para ganar Teen Choice Awards. Las cosas han cambiado. El nuevo sonido de Feist es mucho más crudo, atmosférico, melódico y con una composición musical de altísimo nivel.
Etapas desgarradoramente acústicas, percusiones que retumban en lo más profundo de los simientos del teatro, impresionantes coros, cortesía de “Mountain Man” y ensambles que hipnotizan al más incrédulo, fueron los puntos clave con los que “Metals” se posicionó como uno de los mejores álbumes del 2011. Y sí, en vivo no solo es mejor, escuchar a Feist en su nueva gira es una experiencia de vida.
La habilidad de despedazar y rehacer sus propias canciones en cada presentación, agregándole toques sensuales, eróticos, emotivos y energéticos, hacen de la canadiense una de las artistas más versátiles y talentosas que existe en la actualidad. Basta tener la suerte de ver en vivo la ejecución de “When I was a young girl” en la que Feist y su guitarra se convierten en una sola. Jack White caería rendido a sus pies. Sus solos de guitarra mientras ella se contorsiona al ritmo de las percusiones son épicos, algo que no puede faltar en tu lista de “cosas que debo ver antes de morir”.
La noche continuó entre versiones alternativas de “My moon my man”, “Mushaboom”, “I feel it all” y varios éxitos más, mezclándose con la sencillez y calidad humana de Leslie, que cada que podía mostraba su interés por la cultura mexicana al dedicarles la canción “Graveyard” por la forma en que en este país tratamos a nuestros muertos. Su inseparable diccionario Ingles – Español que la cantante admitió haber comprado en “La lagunilla” fue también un elemento cómico que provocó aún más la devoción de su público.
Presentar “Miel, miel (Honey, honey)” mientras su banda se preparaba para interpretar “How come you never go there” dejaban asomar ese lado humano que llega a olvidarse entre tanta perfección musical.
Feist se despidió dos veces del escenario junto a su banda, sin embargo, ninguno de los presentes tenía contemplado mover un solo pie. La gran ovación y los sonoros aplausos trajeron una tercera y última vez a muy agradecida Leslie, que interpretaría, ante la insistente petición de algunos imprudentes, “Intuition” en una versión tan frágil como bella a media luz que solo acentuaba la figura de la canadiense fundiéndose en su guitarra acústica.
Las despedidas siempre son amargas, tristes. Pero era demasiado el éxtasis que flotaba sobre el teatro ante tremenda presentación, que las sonrisas de lado a lado no podían ocultarse en los rostros de todos y cada una de las personas que presenciaron una obra musical que difícilmente será olvidada. Nunca tuvo mejor significado el “¡Te amo, Feist!” que ahora. México se rindió a los pies de la princesa multi instrumentista canadiense por segunda noche consecutiva, y como toda buena historia que incluye princesas, tiene un final feliz: ¡Aún quedan dos fechas más!
Esto no es un consejo, es una orden: ¡Vayan a ver a Feist en México! |